Noche de Carnaval

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Noche de Carnaval

Mensaje por Fobio el Miér Jun 30, 2010 3:27 am

La noche de febrero se siente fresca y agradable. Es carnaval y la gente ya no se disfraza como antes, pero siempre hay alguien que no se resigna a que la tradición desaparezca. De ellos, unos pocos se mueven entre el gentío alegre, cantando canciones de murga y bailando al compás de los ritmos contagiosos. Me doy cuenta que en el barullo me alejé de mi grupo de amigos y giro la cabeza para tratar de ver donde están. No reconozco a nadie entre la gente que me rodea. Veo a lo lejos a uno disfrazado de Muerte, con sayo negro en girones y guadaña, que camina entre la gente.
Vuelvo a girar la cabeza a uno y otro lado y sigo sin ver a nadie de mi barra. Me paro al costado de la calle para ampliar mi campo de visión y nada. Veo como la figura de la parca se acerca rápidamente sin que nadie de la multitud parezca notarlo. Raro, porque el disfraz es muy bueno.
Alguien me toca el codo y supongo que es alguno de mis compañeros. Pero me doy vuelta y veo la carita de decepción de una nena que me confunde de espaldas con su papá, quien la llama dos metros más adelante. Sigo mirando a mi alrededor y me molesta no poder reconocer a nadie. ¿Dónde están los muchachos?
La figura harapienta se acerca más y tiene la cabeza vuelta en mi dirección. No puedo saber si me mira porque donde debiera estar la cara sólo hay un óvalo negro y vacío. Me empiezo a poner nervioso y maldigo a mis amigos. Me siento muy solo a pesar de estar rodeado de tanta gente. La figura parece mirarme únicamente a mí y vira hacia donde yo estoy parado.
Ahora, sintiéndome realmente incómodo, con mucha bronca por la situación y mi creciente temor, empiezo a caminar rápidamente para alejarme del lugar. Ya aclararía después las cosas con mis amigos. Volteo nerviosamente la cabeza y ese estúpido sigue todavía detrás mío, aunque me estoy alejando de la multitud y del centro de los festejos.
Pienso que quizás sería mejor plantarme allí, esperarlo e increparlo. Si fuera necesario darle una buena palíza por idiota, pero muy a pesar mío me tiemblan las piernas y el temor me invade todo el cuerpo.
- ¡Carajo! – me digo a mí mismo y hecho a correr a toda velocidad. Zigzagueo entre los últimos grupos de personas que me cruzo y enfilo para el lado de los suburbios. Sigo un par de cuadras más y me detengo jadeando. Miro hacia atrás y allá viene impasible la espantosa figura siguiendo mis pasos. La calle esta vacía y ahora no me cabe duda que la cosa es conmigo.
Me suda profusamente la cara, el torso y las manos. Giro el cuerpo y empiezo a correr para cruzar la esquina. No veo venir el auto pero escucho el chirrido de las ruedas en el pavimento. Antes de poder girar la cabeza, siento el brutal golpe en mi costado y me siento arrojado por el aire. Caigo pesadamente de espaldas con un desparramo de piernas y brazos. En mi aturdimiento veo como el auto da marcha atrás, me esquiva y se aleja a toda velocidad. Desde su interior alguien me grita un insulto. Permanezco un rato atontado en el suelo y empiezo a levantarme despacio, esperando sentir la punzada indicativa de algo roto. No siento nada. Me paro completamente, bamboleándome un poco y me sorprende mucho la ausencia de dolor. Empiezo a alejarme con cautela.
En la calle no hay un alma a quien pedirle ayuda. Recuerdo entonces por qué y de quién estaba huyendo, levanto ansioso la mirada y veo la figura horrible parada inmóvil en la vereda de enfrente, siempre observándome impasible.
Sin resignarme, hago el intento de correr y puedo. Trato de acelerar la carrera por las calles al máximo de mi límite y giro en ambos sentidos una y otra vez en mi desesperado afán por dejar atrás esa visión y perderla.
El lugar ahora me es totalmente desconocido y una vez más doblo otra esquina a toda velocidad. A los pocos metros la calle es cortada por un inponente portal de hierro labrado blanco, muy alto. Parece la entrada a un parque prolijamente mantenido, con césped y árboles bien iluminados por la luz de la luna, aunque no se distingue ninguna edificación más allá.
Mientras aminoro la marcha, voy comprendiendo que no me queda otra opción que trepar el portón y meterme dentro de la propiedad para poder perder definitivamente a mi perseguidor.
Pongo un pie en una de las caladuras del metal tan exquisitamente trabajado y estiro mis brazos para empezar el ascenso. No quiero mirar para atrás por miedo a ver lo que estoy seguro que veré. Subo trabajosamente mientras veo que al otro lado, desde el parque, un hombre muy viejo se acerca por un sendero caminando lentamente.
Sigo subiendo porque me invade la necesidad excluyente de escapar a toda costa de la maldita figura. Una vez adentro daré a quien se acerca las explicaciones que correspondan.
A pesar de mi esfuerzo mi progreso es exasperantemente lento y el anciano está cada vez más cerca del portón. Sigo trepando, pero comprendo que no voy a lograr pasar antes que el viejo llegue.
Al acercarse más, puedo ver que su cara me es muy familiar. De repente comprendo que tiene mi propia cara, que son mis facciones las que estoy viendo, con muchísimos años más de los que tengo. Lleno de temor por todo lo que no puedo entender, escucho que me dice:

- ¿Qué haces hijo?
- Estoy escapando de alguien que me persigue – Le respondo agitado.
- No puedes entrar aquí, no de esa forma.
- Tengo mucho miedo. ¡Por favor, déjeme pasar! ¡Creo que quiere matarme!
- ¿Matarte? No... Imposible. No puede. Tu ya estás muerto.
- ¿¡Muerto!?...¿¡Cómo muerto!? No... No entiendo...
- El auto. La esquina. Hace diez minutos.... ¿Recuerdas?

Me quedo petrificado, totalmente confundido. Me niego a creer lo que me dice, aunque por alguna razón sé que es la verdad. Tan atemorizado estoy que sólo alcanzo a gimotear:

- Por lo que más quiera. Déjeme entrar.
- No puedo. Para entrar aquí debes ser evaluado primero. Esas son las reglas.
- ¿Las reglas de quién? ¿Quiénes pueden entrar aquí? – Le pregunto ya al límite de la angustia que puedo soportar.

Me mira con ojos infinitamente tristes y con una voz suave, sorprendentemente clara y que no admite réplica, me contesta a la vez que gira para elejarse por donde ha venido:

- Las reglas que impuse yo, al crear el paraíso. Y son tan pocos los que han podido acceder a él últimamente...

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Última edición por Fobio el Jue Jul 08, 2010 4:14 am, editado 1 vez

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Re: Noche de Carnaval

Mensaje por M.L el Vie Jul 02, 2010 7:14 pm

ojitos que bueno! ojiplática me dejas!!! ML

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Re: Noche de Carnaval

Mensaje por Fobio el Vie Jul 02, 2010 7:20 pm

ML: Mil gracias, querida amiga. Me alegra un monton que te gustara 003 . Besos,
Jose

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Re: Noche de Carnaval

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