El debate del senador

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El debate del senador

Mensaje por Bertu el Mar Abr 21, 2009 6:55 pm

"Buenos días Washington. Hoy 21 de abril, tenemos el debate entre los candidatos a senador. Tanto el demócrata Justin Erwins como el republicano Treat Harriman, han criticado con dureza a su rival. Veremos como se enfrentan hoy, en una jornada donde la gente puede decidir su voto. Más notícias del día..."

Capítulo 1 - Maquiavélico

Treat Harriman se giró de la cama y apagó la radio que hacía de despertador. Empezó a notar el olor de un café recién hecho. Se giró otra vez y mientras los primeros rayos del martes iluminaban su rostro, observaba la silueta de su esposa Jennifer que le había preparado el desayuno.
—Sólo oyes lo que quieres —dijo su mujer acariciándolo.
—Y eso es suficiente —dijo el candidato a senador levantándose de la cama que crugió.
Treat se dirigió hacia la ducha donde el grifo empezó a soltar agua fría.
—Tus secretarios llegarán en cualquier momento —escuchó Treat desde el baño. Era la voz de su mujer.
—Tranquila, Jennifer. Les dije que llegaran tarde.
—¿Ah, sí? —rió Jennifer—. Pues ya están aquí.
Harriman oyó las voces de sus hombres saludando a su esposa y salió del baño con el albornoz nuevo.
—Señor Harriman. Tenemos una visita en un colegio de las afueras que creemos...
—Buenos días, Lockwood —interrumpió Treat.
—Bue... buenos días señor Harriman.
—¿Está listo para el debate? —dijo la voz de una mujer.
—Tengo el evento planeado. El mierda de Erwins sacará el tema de la corrupción del 2002. Y le funcionará.
—Bueno... usted podría sacar...
—¿Su divorcio? Vamos Lockwood. Después de Bill Clinton estas cosas ya no importan. ¿Sabes qué creo que serviría? Contactar con uno de esos famosos. Pero no del montón. Alguien grande.
—¿Cómo Big Show? —dijo el secretario más joven.
—¡Sí! ¿Por qué no? Espera... ¿Y por qué no tu puta madre?
El joven carraspeó y bajó la mirada hasta el suelo.

Horas después de una gran preparación, Harriman y sus hombres llegaron escoltados hasta el colegio que tenían que inaugurar. Los periodistas habían decidido una forma original de hacer preguntas. Serían los mismos niños los que harían su trabajo.
Harriman saludó a todo el mundo y se sentó en el palco que hicieron expresamente para la ocasión. Los flashes le iluminaban la cara. En medio del candidato y los periodistas, un montón de niños estaban sentados al suelo. Algunos ocultaban con éxito la pregunta que tenían que hacer, mientras que otros se desentendían perfectamente.
—Disparad muchachos —dijo Harriman acomodándose.
—¿Señor Harriman? ¿Cree que será el próximo senador?
—Claro que sí. Sé que Dios está con los justos y toda mi vida he intentado ser una persona justa. Las personas que me conocen saben perfectamente como soy. Así que creo que estoy preparado para el cargo.
—Se... ¿Señor Harriman? ¿Es cierto que estuvo implicado en la corrupción del 2002?
—Lo he negado mil veces y lo volveré a negar todas las veces que haga falta. Todo fue una campaña para renegar de mi. Dime muchacho... ¿Alguna vez estabas jugando con tus amigos, alguien rompió algo y te acusaron a ti?
—Sí...
—Eso ha estado bien —susurró Lockwood.
—Pues conmigo hicieron lo mismo.
Ahora era el turno de un niño cuya pregunta cambiaría el rumbo del evento.
—Señor Harriman. Usted di... dijo que los delincuentes no pueee...den estar en el poder. Pero... ¿Es verdad que estuvo detenido por po...posesión de drogas?
—Menuda pregunta —soltó el candidato.
—Tranquilo señor Harriman —susurró otra vez Lockwood.
—Ni tranquilo ni hostias... —dijo Harriman apagando el micrófono—. Se supone que son los niños los que tienen que hacer preguntas. Si esos periodistas tan desgraciados no se atreven a hacer preguntas por las buenas que no las hagan. Y si quieren, que me digan lo que quieran a la cara.
Treat se quitó el sudor de la cara y salió del recinto. Sus secretarios salieron detrás de él.
—Señor, había cámaras de televisión gravando dentro. Aún no es hora...
—Erwins atacará por aquí.
—Meteos a Erwins y a las cámaras de televisión por el culo —dijo Harriman subiéndose a su vehículo. El coche se puso en marcha dejando plantados a los secretarios.
—Hemos perdido... —dijo la mujer.
—Menos mal que cobramos anticipadamente —soltó Lockwood.

Harriman conducía nervioso por la carretera con la radio encendida.
—"Última hora. El candidato republicano a senador ha abandonado el colegio que tenía que inaugurar esta mañana. Según nos ha informado nuestro enviado, no sabía que responder a unas preguntas que le hacían unos niños, se ha puesto nervioso y se ha marchado. El candidato demócrata, Justin Erwins, ha criticado la actitud de su contrincante y ha dicho que no le sorprende en absoluto tal falta de respeto. Tenemos al señor George Lockwood, el secretario jefe de Treat Harriman, que nos puede contar exactamente que ha pasado.
—Bueno, la verdad es muy diferente. El señor Harriman tuvo una emergencia y tuvo que marcharse lo más rápido posible.
—¿Puedo preguntar qué emergencia?
—Eh... Un problema personal. Lo siento. Él mismo hará declaraciones cuando sea necesario".

—Puto negro de mierda —dijo Harriman golpeando el volante.
"¿Pero el debate que se celebraba anoche sigue en pie?"
—Eh... supongo... Os mantendremos informados.

Hasta aquel momento no sonó el celular del candidato. Descolgó al ver que era su mujer.
—Cielo ¿Estás bien?
—No pasa nada. Solo necesitaba... alejarme de todo esto.
—No hagas ninguna tontería, cariño. Hoy es un dia clave para ser senador.
—Lo sé. Nos vemos —dijo descolgando.
Cuando puso otra vez la vista en la carretera ya era demasiado tarde. Estaba a punto de salir hacia un barranco, aparentemente sin ninguna protección. Giró el volante para evitar el impacto pero se encontró con otro vehículo al otro lado de la carretera, que lo golpeó violentamente. El coche de Harriman salió despedido de la carretera hasta dar varias vueltas de campana, donde se detuvo en medio del barranco.

Solo veía una luz blanca. Escuchaba algunas voces muy lejanas que no lograba entender. Sintió una descarga eléctrica. Dos. Hasta llegar a cuatro. Luego escuchó unos latidos. Eran los suyos.
—Treat Harriman —dijo una voz muy grave.
Treat quiso responder pero no podía.
—Tienes 24 horas para salvarte a ti. Y para salvar el mundo. El planeta se destruirá si no haces algo para detenerlo. Y para eso necesitas que la gente confíe en ti. Solo no lograrás nada. Date prisa, o será tu final.


La luz blanca se apagó. Ahora se había vuelto completamente oscura. Trent abrió los ojos. Estaba sentado a un suelo frío, como era la calle de una gran ciudad. No conocía el lugar. Parecía que estaba durmiendo en medio de unas hojas de periódico donde anunciaban la fuga de un ladrón de la cárcel. Se acercó hasta un baño público, donde se miró el espejo. No era él. No podía creer aquello. Volvió hasta el punto de orígen. Tenía el aspecto de aquel criminal.

Música: Coldplay - Lost!

—Ya ha pasado una hora —escuchó en el interior de su cabeza—. El tiempo sigue.
Y allí estaba. En medio de un callejón con un cuerpo que no era el suyo. Tenía que salvar el mundo. Además, se encontraba dentro de un ladrón al que nadie creería, y menos para eso. Y no tenía ninguna información.
—¿Quién eres? —gritó Treat al cielo con una voz nueva para él—. ¿Qué tengo que hacer?
Sus palabras no encontraron respuesta.

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